Mensajes del Papa

Nuestras familias. El vídeo del Papa.

El ritmo de vida muchas veces frenético que llevamos juega en contra de nuestra vida familiar. Y aquí tenemos un problema muy importante. Porque nadie, ni nosotros como individuos, ni la sociedad, puede prescindir de las familias. Menos en este tiempo de crisis que estamos viviendo. Como dice el Papa Francisco, “las familias no son un problema, son principalmente una oportunidad”.

“La familia tiene que ser protegida.

Son muchos los peligros a los que está enfrentada: el ritmo de vida, el estrés…

A veces los padres se olvidan de jugar con sus hijos.

La Iglesia tiene que animar y estar al lado de las familias ayudándolas a descubrir caminos que le permitan superar todas las dificultades.

Recemos para que las familias en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo. Y de modo especial, sean protegidas por los Estados”.

Reflexiones, Textos para orar

¡Hombres de poca fe!

Jesús, nos dices: «¡Hombres de poca fe!»… Y es cierto.

Somos hombres y mujeres de poca fe.

Pero tenemos la suficiente para ser conscientes de tu presencia en nuestra vida, a pesar de tener a veces la sensación de que estás dormido… ¡Pero estás!

Sentimos tu presencia, tu compañía, aunque en algunos momentos no oigamos ninguna de tus palabras… ¡Pero estás!

Y sabemos que en nuestros momentos de dudas, de dificultades, de problemas fuertes en la comunidad, en la parroquia, en la Iglesia, en la barca de la que formamos parte… tú también estás, para serenar el mar y poder llegar al final, con calma, a nuestro destino.

Reflexiones, Textos para orar

Señor, no soy digna…

Señor, no soy digna de que entres en mi casa, en mi vida, dentro de mí… pero tú has entrado y me has dado la fe que me mueve, que orienta mi vida.

Señor, no me siento digna de ningún diálogo contigo… pero tú has dialogado conmigo en un clima sereno y has hecho que todos mis sentidos estén atentos a tu Palabra.

Señor, no me creo digna de que confíes en mí, en mi constancia… pero tú has confiado y me has dado una misión.

Gracias, Señor, por hacerme digna.

Reflexiones, Textos para orar

Nunca os he conocido

Aquel día muchos dirán: «Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?» Yo entonces les diré: «Nunca os he conocido».

(Mt 7, 22-23)

Me venían a la mente diferentes compromisos y – lo mismo que la gente del Evangelio – me extrañaba que no los reconociese Jesús. Pero luego me di cuenta de una cosa: es importante lo que hagamos, pero también “desde dónde” lo hagamos.

Si nos comprometemos desde sentirnos superiores, o desde un activismos – a veces excesivo – sin una motivación fuerte interior, sin una oración desde dentro que nos alimente, nos llame e impulse a un compromiso a favor de los demás… ante el primer cansancio o bache de la vida por diversas circunstancias, dejamos de realizarlo, nos centramos en nosotros mismos y nos olvidamos de los demás.

En cambio, si vivimos nuestros compromisos a favor de los demás desde la la compasión, si somos catequista o evangelizamos desde el servicio, como uno o una más del Pueblo de Dios, e impulsados interiormente por la oración, por la Palabra, habrá momentos en la vida que – por diferentes causas – igual debemos hacer un “paréntesis”, una parada o comprometernos sólo desde la oración y no como fue habitualmente… ¡Pero nuestra casa no será destruida!

¡Cuando deje de caer la lluvia y los vientos se calmen, volveremos al compromiso con energía, amor, esperanza…!