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Jesús libera

El Evangelio de Marcos (1, 21-28) habla de un hombre que tenía un espíritu inmundo y ese hombre, esa persona, podemos ser cualquiera de nosotros, puedo ser yo misma.

Cuando una persona actúa o enfoca su vida de un modo extraño a nuestra cultura, a veces la consideramos loca. Otras veces esa locura o espíritu inmundo es consecuencia de las dificultades que esté viviendo por diferentes motivos y del contexto, que no le ayuda nada, sino todo lo contrario. Por ejemplo: la gente que es humillada, discriminada, por padecer alguna enfermedad, ser gordo, extranjera, etc.

A la situación vivida por esta persona, le puedes sumar el hecho de reconocer a Jesús como «el Santo de Dios» y a la vez tenerle miedo, creer que va a acabar con ella misma, con su vida, porque depende mucho de la imagen que tenga de Dios; depende que su imagen sea de «Dios Castigador» -o derivados desde esa línea-, o de «Dios Misericordioso», «Dios Amor»…

Si alguien vive un momento fuerte, y tiene la experiencia del «contacto», del encuentro con Jesús, le rompe el esquema, la idea errónea que tenía le sale y después le transforma, le libera.

¿Te sientes identificado o identificada con alguna parte de esta experiencia? ¿Has vivido en algún momento algo similar?