Reflexiones, Textos para orar

¿Qué decir a Jesús después de escucharle?

No todos los escribas que le preguntaban a Jesús, lo hacían con malas intenciones. Y al leer Mc 12, 28b-34 me veo dentro del papel de este escriba, no desde el punto de vista intelectual, sino desde la actitud de escucha y comprensión de las palabras de Jesús, haciendo después su propia reflexión: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»

Entonces, me viene la pregunta de qué le diría yo a Jesús, después de haberle escuchado sus palabras.

Mi respuesta ha sido la siguiente:

Jesús, es cierto que el Señor es uno sólo; que es quien nos creó y… ¿cómo no amarle si es quien da sentido a mi vida, si siento su presencia, si siento su amor?

Ese amor al prójimo y a mí misma es también su verdadero deseo, como tú mismo -Jesús- lo reflejaste en tu vida, amando hasta entregarla, que no es despreciarla, sino responder con libertad a tu llamada, a pesar del riesgo.

Recibir y compartir tu amor, es lo que da valor a mi vida.

Reflexiones, Textos para orar

Sincero, sinceramente

Aunque tiene su importancia saber distinguir lo que es del César y lo que es de Dios, no he podido dejar de repetir: «Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente» (Mc 12, 14).

En medio de las intenciones que tenían esos fariseos y partidarios de Herodes, resaltaron algo cierto de Jesús: su sinceridad.

Nos enseñó la fe en Dios Padre-Madre, en Dios Amor, no sólo de palabra, sino de vida, con su vida.

No nos lo puso todo bonito, que todo iba a ser fácil. ¡Lo contrario! Nos avisó de las dificultades, en algunos casos hasta tener que arriesgar la vida y las angustias que crea, pues él mismo lo vivió. Otra cosa es que no queramos ser conscientes de esa realidad o que en el lugar donde vivimos lo veamos muy lejano, al no tener ese riesgo, aunque no quiere decir que en todos los sitios se viva así.

Y su palabra y su testimonio se lo enseñó a todos los que pasaron por su camino. Otra cosa es cómo le escucharon, desde qué mirada le vieron, le observaron, hasta dónde dejaron que penetrase en su vida, que formase parte de ella, que vibrasen sus palabras positivamente o no.

Señor, quiero seguir aprendiendo tu camino sinceramente, para poder darte a Ti lo que es tuyo: el amor vivido en la vida cotidiana.

Gracias, Señor, por tu sinceridad.

Reflexiones, Textos para orar

Autoridad bien entendida y sinceridad

Los siete versículos de Mc 11, 27-33, me han hecho dos preguntas al leerlos: qué entiendo por autoridad y cómo respondo a ciertas preguntas.

Los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores, y le preguntaron a Jesús: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad? Y sin tener en cuenta la respuesta de Jesús, sí me fijo en el concepto que tenían ellos de esa palabra. Para ellos, autoridad era poder, en cambio para Jesús era servicio.

A la vez es importante ver que está escrito después de reaccionar Jesús violentamente porque, como él dijo: Mi casa se llama Casa de Oración para todos los pueblos y vosotros en cambio la habéis convertido en cueva de bandidos. En momentos «deformamos» la buena finalidad de algunas cosas, proyectos, obras, cuyo primer propósito es bueno, pero la autoridad mal entendida, lo transforma de modo negativo.

Mi otra reflexión me viene al ver la actitud y preguntas que se hacían para responder a Jesús. Al meterme yo en «el pellejo» cuando me hacen una pregunta importante: ¿cómo respondo?, ¿con sinceridad o me preocupo por la opinión de terceras personas?

No sé si es la edad, la historia… u otros factores. A veces tengo preguntas sin respuesta. En cambio, en este momento tengo bien claro que cuando era más joven me preocupaba más la apariencia y en momentos reaccionaba como estos hombres. En cambio, actualmente me sale más la sinceridad, intentando decirlo de modo suave ante situaciones duras o ante personas muy sensibles o doloridas, pero sin mentir ni esconder esa realidad cuando crea necesario revelarla, a pesar que en momentos me cuesta expresarla.

Ante estas dos cuestiones, con sus respectivas respuestas, me viene una oración:

Gracias, Señor, por enseñarnos el verdadero significado de la autoridad, reflejado en el testimonio de vida de Jesús, toda en sí llena de servicio.

Gracias, también, por ayudarme a crecer en sinceridad -como insisto últimamente- conmigo misma y con los demás.

Textos para orar

Sígueme

Sí, Señor. Te amo y quiero seguirte.
Quiero responder a tu llamada y confiar en el Espíritu que me acompaña;
me llama en los momentos bajos, desmotivados;
me impulsa a moverme, a no quedarme parada.

Sí, Señor, tú sabes que te quiero y…
reconociendo mi fragilidad y mis defectos, mis caídas,
reconozco también mis dones y capacidades,
la gracia que tú me has dado y me das cada día.

Sí, Señor, tú conoces todo, tu sabes que te quiero.
Y ante tu llamada llena de confianza,
ante tu palabra «Sígueme»… ¿qué decirte?
Aquí estoy, Señor, dispuesta a seguirte con la ayuda de tu gracia.

Reflexiones, Textos para orar

La unidad, la comunidad

«Para que todos sean uno», es una de sus insistencias, de sus deseos. Y el ser todos uno, no quiere decir que tengamos que ser todos iguales. Él habla de unidad, no de uniformidad.

Lo que sí que es cierto es, que en medio de nuestras diferencias, hay algo que nos une: la fe en Dios «Comunidad», en ese «Nosotros» que dice Jesús, y recuerdo también al Espíritu que, aunque no esté nombrado en Jn 17, 20-26, ya lo fue en el capítulo anterior.

Nos une ese amor del Padre que está en nosotros, y que cuando somos conscientes de su presencia, nos produce alegría, esperanza, compasión… Esa presencia de amor nos mueve a transmitirlo, a contagiarlo, a compartirlo de modos muy diferentes, llegando a creer otras personas por nuestra palabra llena de vida, de entusiasmo, de testimonio.

Tampoco podemos olvidar que creemos «por la palabra de ellos» y de tantos otros que la han transmitido hasta llegar a este momento. ¡Cuánta gente lo ha hecho para que 2000 años después de su presencia, sigamos conociendo y creyendo en la fe que nos enseñó Jesús!

Gracias, Señor, por la palabra de tantas personas -que forman parte de la comunidad- que nos han transmitido y contagiado la fe en ti . Gracias por enseñarnos y ayudarnos a ser todos uno, a ser comunidad.

Testimonios

Grabación de la entrevista por la beatificación de la Hna. María Laura — Hijas de la Cruz América Latina

Os compartimos la entrevista que nos han hecho en Radio La Barca, con el motivo de la cercana beatificación de la Hna. María Laura. Quien no lo haya podido escuchar en directo, lo puede hacer ahora por medio del Facebook 88.3 La Barca.

Grabación de la entrevista por la beatificación de la Hna. María Laura — Hijas de la Cruz América Latina
Reflexiones, Textos para orar

Lo que ha hecho con su vida

«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado…». (Jn 17, 1-11)

Jesús levanta los ojos al cielo, se pone en una postura que le ayude a tener esa «conexión», a ese diálogo, a ese encuentro con el Padre y sabiendo que ya poco le quedaba para ser crucificado se pone a orar.

En esta oración expresa lo que ha hecho con su vida:«Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste».

Ofrece su trabajo y su fruto, ofrece las personas a las que como él dice: «les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado».

Y ruega por ellos.

Otras palabras que me gustan de esta oración es: «todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío», pues ahí siento esa «posesión compartida» y no egoísta de ser sólo mío. También es cierto que una vida entregada por los demás, no sería «compatible» con el puro egoísmo que en momentos se respira.

Al leer esta oración, teniendo en cuenta el contexto, especialmente la pasión de Jesús, lo único que me viene es un agradecimiento por el ejemplo de su vida entregada, a pesar de las consecuencias, a pesar de tener que arriesgar su vida y terminar con una muerte violenta, como consecuencia del amor.

¡La verdad que parece contradictorio! Pero en momentos y en diferentes vidas, así ocurre.

Gracias, Señor, por tu vida entregada. Y te pido la gracia, el alimento, el impulso necesario para que, al final de mi vida, a pesar de mis fallos y debilidades, pueda presentarte con humildad signos de amor, de compartir, de entrega.

Reflexiones, Textos para orar

La relación inseparable

Jesús nos dice que: «viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente» (Jn 16, 25).

Y es que dependiendo la «etapa» de la fe que estemos viviendo, necesitamos que nos hable de un modo para poder comprenderle, hasta que llegamos a un momento que nos puede hablar claramente.

También nos insiste en esa relación entre él, el Padre y nosotros. En esa fe que nosotros tenemos en el Padre y que fue transmitida por Jesús. En ese amor que tenemos a Jesús, al haberlo visto y sentido con sus palabras y sus obras, que son el reflejo del amor del Padre pues: «el mismo Padre os -nos- quiere». O dicho de otro modo: el Padre nos quiere y nos transmite, nos acerca su amor por medio Jesús. Es esa relación de tres que no podemos separar, porque si queremos a Jesús, al final queremos también al Padre, por todo lo que nos habló de Él y nos transmitió con su testimonio de vida, dando su vida, reflejando un amor sin límite.

Al final, al querer expresar lo que siento me a pasado como en el Evangelio de Juan, que en momentos insiste mucho en un tema, y termina siendo algo repetitivo.

¿No querrá decir eso algo? ¿No será reflejo de la importancia que tiene?

Gracias, Señor, por saberte expresar dependiendo la etapa que estamos viviendo. Gracias por la insistencia de transmitirnos tu amor.

Mensajes del Papa

El mundo de las finanzas – El Video del Papa

Hoy, al oír hablar de finanzas, muchas veces sentimos que se habla de cosas que están muy apartadas de nuestro día a día. Como dice Francisco “¡Qué lejos está el mundo de las grandes finanzas de la vida de la mayoría de las personas!”. Esto no tiene por qué ser así. Hay maneras de acercar el mundo de las grandes finanzas a la gente y, sobre todo, ponerlo al servicio de todos, no solo de unos cuantos especuladores. Esto es lo que nos recuerda el Papa este mes: “Todavía estamos a tiempo de poner en marcha un proceso de cambio global para practicar una economía diferente, más justa, inclusiva, sostenible, que no deje a nadie atrás”. Todos podemos contribuir, en mayor o menor medida, a que este cambio global sea posible. Comparte este pedido del Papa para que se regule la especulación financiera y las grandes finanzas sirvan al bien común.

SCRIPT: “Mientras la economía real, la que crea trabajo, está en crisis, cuánta gente sin trabajo, los mercados financieros nunca han estado tan inflados como ahora.

¡Qué lejos está el mundo de las grandes finanzas de la vida de la mayoría de las personas! Esta situación es insostenible. Es peligrosa.

Para evitar que los pobres vuelvan a pagar consecuencias hay que regular estrictamente la especulación financiera.

Especulación. Quiero subrayar el término. ¡Que las finanzas sean instrumentos de servicio, instrumentos para servir a la gente y cuidar la casa común!

Todavía estamos a tiempo de poner en marcha un proceso de cambio global para practicar una economía diferente, más justa, inclusiva, sostenible, que no deje a nadie atrás.

¡Hagámoslo! Y recemos para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular los mercados financieros para proteger a los ciudadanos de su peligro.”