Textos para orar

Me levanto

«Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.» (Mc 2, 11)

Me dices que me levante…
cada vez que me dejo llevar por el miedo, la pereza, el cansancio…
aveces hasta llegando a justificarme para seguir tumbada,
para no superar esos momentos que me paralizan.
Pero al final, tu Palabra me cuestiona, me inquieta,
me mueve por dentro
y me impulsa a levantarme cogiendo la camilla.

Mi camilla que,
siendo el lugar donde me he «paralizado»,
puede ser también mi lugar de descanso que,
estando el tiempo necesario – ni más ni menos –
es saludable.
Mi camilla donde he vivido pesadillas y sueños,
tensión y descanso sano.
Mi camilla donde sé que voy a volver a estar de modos diferentes
pero, sin olvidar que me voy a seguir levantando,
-a veces con la necesidad de Tu ayuda-
y voy a seguir cogiéndola para ir a mi casa.

¿Y cuál es mi casa?
Mi casa es donde estás Tú,
donde los pequeños y los pobres:
donde hay gente enferma, deficiente,
marginada, humillada;
que sufre soledad;
que necesita ser escuchada, acogida, amada.

Así que, tras tus palabra ¿qué hacer?
Sólo me viene una respuesta:
levantarme,
coger bien la camilla -aunque no sé si inmediatamente-
y salir para ir a mi casa, a vista de todos.