Reflexiones, Textos para orar

Conversión y sinceridad

Jesús nos dice: «Convertíos y creer en el Evangelio» (Mc 1,15).

Personalmente, hace unos años pensé que a mi edad, ya no podía cambiar. Además, las personas somos pecadoras; no son perfectas ni las santas. Y eso me reforzaba ese pensamiento de no cambiar más.

En la Cuaresma de hace dos años me dije a mí misma que la quería vivir diferente y tomé la decisión de buscar a una persona que me acompañase en mi vida interior, en mi vida espiritual.

Después de haber pasado este tiempo, me dado cuenta que esa decisión -a pesar de que cuando la tomé seguía pensando que yo no podía cambiar- ya fue un cambio. Y ese cambio también le considero conversión.

El acompañamiento me ha ayudado -entre otras cosas- a profundizar más consciente de la presencia de Dios en mi vida. Me ha ayudado a asumir más mi historia, con logros y fracasos, con momentos felices y dolorosos… Me ha llevado a ser más sincera con los demás y conmigo misma y es que… ciertas situaciones que viví quería olvidar, no quería asumir, no sólo por haber padecido algo duro, sino también fallos personales, fracasos, justificaciones falsas para evitar responsabilidades…

Para mí esta es mi conversión: la sinceridad. Que no la vivo sólo en cuaresma, sino todo el año. Pero que en esta época soy más consciente de ella, soy más consciente de mi actitud, de mis hechos, de mis sentimientos… de lo bueno y de lo malo, y a la vez vivo con más intensidad la misericordia de Dios.

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