Mensajes del Papa

El mundo del mar – El vídeo del Papa

Nuestra sociedad depende, probablemente más de lo que muchos de nosotros imaginamos, del duro trabajo de la gente del mar y de sus familias que tienen que enfrentarse no solo a los peligros de la naturaleza -tormentas, huracanes,…- sino también a las amenazas, como la piratería. El Papa Francisco resume muy claramente la importancia de la labor de marineros y pescadores: “Sin la gente de mar, la economía se detendría”.

“La vida del marinero, del pescador y la de sus familias es muy dura.

A veces está marcada por el trabajo forzado o por ser abandonados en puertos lejanos.

Además la competencia de la pesca industrial y la contaminación, hacen su trabajo todavía más complicado.

Sin la gente de mar muchas partes del mundo sufrirían hambre.

Recemos por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellos los marineros, los pescadores y sus familias”.

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La transfiguración

Señor, dices que escuche a Jesús, pero no lo dices desde un imperativo de “mandato”, sino desde el mejor consejo que te puede dar el Padre con cariño.

Me has ayudado a ver en su Vida, tu Vida; en su Palabra, tu Palabra…

Entonces: ¿qué te voy a decir?, ¿qué voy a hacer?

¡Aquí estoy! ¡Soy todo oídos!

Reflexiones

Comprensión de la Palabra

Cuando leo el texto de Mt 13, 1-23, puedo caer en la tentación de no reflexionar qué me quiere decir, porque ya está la explicación. También puedo pensar un poco en mi compromiso que estoy haciendo – mucho más si es de tipo catequético – y ver si he sembrado algo en buen terreno o, como solemos decir, nosotros sembramos y otras recogerán nuestra cosecha, para no obsesionarnos con el fruto que saldrá de nuestro esfuerzo, sino realizarlo desinteresadamente. Pero esta vez la he visto desde otro ángulo. No sólo sembramos nosotros, sino que también somos sembramos y lo seremos siempre.

Al estar unos días de retiro orando, lecturas que había leído bastantes veces, no calaron tanto dentro de mí, como me ha ocurrido en este momento y es que, depende como esté la tierra – en este caso yo – y el clima meteorológico – situación social, lo que estoy viviendo con mi entorno – la cosecha dará su fruto.

En momentos hay cosas que, por mucho que las oigamos, no nos dicen nada, no nos interesan y como solemos expresar: nos entran por un oído y nos salen por el otro.

Otras veces lo que oímos nos parece importante, lo memorizamos pero, ante tantas otras palabras que escuchamos, según pasa el tiempo se nos olvida y queda en nada.

También solemos usar la palabra “digerir”, cuando profundizamos la Palabra y la queremos hacer nuestra. Mas como en toda digestión, ante situaciones complicadas sino la hemos “digerido bien”, sino la hemos comprendido adecuadamente, el proceso se nos hace pesado y terminamos “vomitándolo”, no termina de penetrar en nuestro organismo, en nuestra vida.

Pero hay momentos que la Palabra va al corazón y le hace palpitar adecuadamente hasta en momentos adversos. Esa sí que da fruto en mi vida, porque me mueve, me da vida, me moviliza en mi totalidad hasta en plena dificultad.

Que el Señor me ayude a crecer en la escucha profunda, para que cada vez su Palabra llegue a mi corazón y al de muchas otras personas que le quieren escuchar atentamente.

Mensajes del Papa

Nuestras familias. El vídeo del Papa.

El ritmo de vida muchas veces frenético que llevamos juega en contra de nuestra vida familiar. Y aquí tenemos un problema muy importante. Porque nadie, ni nosotros como individuos, ni la sociedad, puede prescindir de las familias. Menos en este tiempo de crisis que estamos viviendo. Como dice el Papa Francisco, “las familias no son un problema, son principalmente una oportunidad”.

“La familia tiene que ser protegida.

Son muchos los peligros a los que está enfrentada: el ritmo de vida, el estrés…

A veces los padres se olvidan de jugar con sus hijos.

La Iglesia tiene que animar y estar al lado de las familias ayudándolas a descubrir caminos que le permitan superar todas las dificultades.

Recemos para que las familias en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo. Y de modo especial, sean protegidas por los Estados”.