La cuestión de la cita Mt 21, 31 es: «¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?», yo la haría de otro modo preguntándome desde donde la respondo: ¿desde el quedar bien o con franqueza? ¿Desde la apariencia o desde una fe verdadera?

Ya que si respondo con la primera motivación, al final sólo lo vivo exteriormente, impidiéndome responder cada día a su llamada. Un día lo podría hacer pero, la constancia sería muy difícil, por no decir imposible. Al final, me lleva a decir una cosa que no la realizo; las palabras y los hechos no van por el mismo camino.
En cambio, si lo hago desde la sinceridad, me puedo confundir, puedo tener momentos que me gane el cansancio, el «bajón»… Es cierto. Pero también me puede llevar al arrepentimiento que, eso mismo, me impulsa y me lleva a responder a su llamada, en medio de la dificultad.
Señor, ayúdame a responderte desde dentro, desde la sinceridad para que sea constante cada día en el trabajo de tu viña.










