¿Cuál es la motivación que me mueve seguir a Jesús? ¿Es lo que me va a pagar o es Quién alimenta mi día a día? ¿El premio futuro o Quién da sentido a mi vida?
El denario es lo que necesitaban cada día para alimentarse. Pienso que, por ese motivo, les pagaba un denario, sin tener en cuenta las horas que habían trabajado.

Los primeros eran los únicos que sabían cuánto les iba a pagar y se quejaron, además de ser conscientes desde un primer momento que iban a estar todo el día con bochorno por un denario. Pero al comparar el tiempo que trabajaron los otros y el salario que recibieron, pensaban que iban a recibir más de lo acordado.
En realidad, nuestro «salario» es lo que necesitamos, no lo que ganamos por nuestro esfuerzo. Y es que, el verdadero motivo de trabajar en la viña del Señor, no debería ser por lo que nos va a «pagar», sino por sentirnos atraídos, llamados, con ganas de seguirle, de trabajar por Él, confiando que me voy a recibir lo que necesite en cada momento.
Gracias, Señor, por el criterio que tienes para pagarnos; por hacerlo según nuestras necesidades.










