
El evangelio de hoy nos dice: «Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. Y la sala del banquete se llenó de comensales.»
(Mt 22, 10)
Y es que, Jesús nos invita a toda la gente la boda, con nuestros errores, nuestras fragilidades, pero con una ropa para esta boda, ropa de encuentro con Él, es decir, con ropa imperfecta con fallos, roturas, agujeros, reme dados y arreglados por medio de la sinceridad con él y con nosotros mismos.
Gracias, Señor, por invitarnos y dejarnos responder sin preocuparnos de la apariencia, sino todo lo contrario: libremente con sinceridad.









