Textos para orar

Tú y yo

Hay algunos momentos que tengo facilidad para poner nombre a mis sentimientos y otros, me cuesta identificarles. A veces hay canciones que me ayudan o confirman lo que estoy viviendo, que me ponen palabras a lo que me cuesta o que me sumo a esas palabras porque me siento reflejada.

Últimamente tengo la canción: «Tú y yo» en mi mente… y en mis sentimientos. Por eso, en medio de mis dudas, de verme incapaz –no puedo con la cruz, que no soy fuerte-, de mi miedo -y en momentos sus consecuencias- Te pido, Señor, el valor de ponerme en pie y el amor -que sé que me das- que me lleva más allá y me hace renacer y despertar cada día. Gracias por ser Tú mi refugio.

Textos para orar

Consolad a mi pueblo

La música es otro medio para orar y, después de leer Isaías 40, 1ss: «CONSOLAD, consolad a mi pueblo—dice vuestro Dios—;hablad al corazón de Jerusalén,…» me ha venido a la mente la canción que comparto.

Que al cantar nos contagie ese consuelo recibido de Dios por su gran compasión, de tal manera que nos sintamos impulsados a consolar a los demás, a contagiar esa compasión de Dios con la gente que nos rodea.

Reflexiones, Textos para orar

Señor, Señor

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.» (Mt 7, 21)

Esta frase me trae un recuerdo de hace unos catorce años. Estando reunida con más Hijas de la Cruz, nos dieron como un esquema para hacer un proyecto personal, pues toda vida es un proyecto -escrito o solo en nuestra mente-, pero siempre la enfocamos con un objetivo, con un deseo.

No es que fuese algo nuevo escribir un proyecto, sino que lo nuevo era el esquema pues, hasta nos proponía poner al principio una foto o dibujo que reflejase nuestro objetivo, espiritualidad, algo que nos pareciese importante en nuestra vida. A veces una imagen queda corta para reflejar muchas cosas, aunque en otros casos, como decimos: «una imagen vale más que mil palabras».

Para elegirla recurrí a las de Fano y la que elegí justo refleja este texto: un hombre rezando -parece que chillando- con el rostro hacia el cielo y Dios con un pobre en sus brazos, pidiendo silencio al que reza y diciéndole que está aquí abajo.

Ese rezo hacia el cielo que sólo queda ahí y no se plasma en la vida cotidiana, no es una verdadera oración. Queda sólo en algo vocal, sin sentimiento, sin vida.

La verdadera oración lleva a un modo de vivir. Si rezamos a Dios que es Amor, ese encuentro con Él nos tiene que llevar a concretar ese amor con la gente que nos encontramos por el camino, con la que vemos que tiene necesidad, con la que vivimos, con la que nos rodea. La vida de ellos no puede sernos indiferente, si tenemos un verdadero encuentro con el Padre.

Gracias, Señor, por enseñarme lo que es una verdadera oración, a lo que lleva, a lo que compromete, para así saber si estoy siendo sincera con este encuentro contigo.

Mensajes del Papa

Los catequistas – el vídeo del papa

¿Te acuerdas de cuando ibas a catequesis? Quizá en esa época no te dabas cuenta, pero – como nos dice el Papa en su video de diciembre – “los catequistas tienen una misión insustituible en la transmisión de la fe”.

En palabras de Francisco: “Ser catequista significa que uno ‘es catequista’, no que trabaja de catequista. Es todo un modo de ser, y hacen falta buenos catequistas que sean a la vez acompañantes y pedagogos”. En muchos lugares del mundo “la evangelización fundamentalmente está en manos de un catequista”. Fíjate si es importante su misión.

Este video es para ti y para los catequistas que conoces.

“Los catequistas tienen una misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe.

El ministerio laical del catequista es una vocación, es una misión. Ser catequista significa que uno ‘es catequista’, no que ‘trabaja de catequista’. Es todo un modo de ser, y hacen falta buenos catequistas que sean a la vez acompañantes y pedagogos.
Hacen falta personas creativas que anuncien el Evangelio, pero que lo anuncien, no digo con sordina pero no con bocina, sino con su vida, con mansedumbre, con un lenguaje nuevo y abriendo caminos nuevos.

Y en tantas diócesis, en tantos continentes, la evangelización fundamentalmente está en manos de un catequista.

Demos las gracias a los catequistas, a las catequistas, por el entusiasmo interior con que viven esta misión al servicio de la Iglesia.

Recemos juntos por los catequistas, llamados a proclamar la Palabra de Dios: para que sean testigos de ella con valentía, con creatividad, con la fuerza del Espíritu Santo, con alegría y con mucha paz”.

Reflexiones

¡Otra vez este texto!

El día de San Andrés y de algunos de los discípulos, tiene como Evangelio la llamada a ser pescadores de hombres (Mt 4, 18-22).

Al leer el mismo Evangelio varías veces en el año, puedo caer en la frase casi automática de: «¡otra vez este texto!» Pero dependiendo el tono que le dé, el sentimiento es muy diferente.

Puedo vivirlo volviendo a razonar que yo puedo ser uno de esos pescadores o pescadoras a las que llama Jesús, quedando solo en la cabeza, sin ánimo, viviéndolo con cansancio de tanta repetición.

O puedo sentir de nuevo esa llamada e impulso a seguirle, a reconocer que sigue confiando en mí, a darme cuenta que, a pesar de las caídas, me sigue llamando. Es recordar que el compromiso no se vive sólo el día del bautismo, de la Primera Eucaristía, de la confirmación… El compromiso como cristiana se vive y se renueva cada día.

Señor, con tu gracia e impulso quiero seguir renovando el compromiso de pescadora de hombres y mujeres, el compromiso de compartir la fe que Tú nos has enseñado. Gracias por seguir recordándomelo, llamándome con mi nombre.

Reflexiones, Textos para orar

Siempre

«Estad siempre despiertos... Manteneros en pie ante el Hijo del hombre» (Lc 21, 36).

Eso dice Jesús a sus discípulos pero, no sé. Sé que es un modo de expresarse. A pesar de eso, me vienen unas preguntas: ¿No me voy a cansar de estar «siempre despierta»? Pero ¿no me he comprometido para siempre como Hija de la Cruz?

Y es que ese «siempre», actualmente, se respira que da miedo, que los compromisos para mucha gente son temporales.

Mi respuesta es ser siempre Hija de la Cruz. Otra cosa es reconocer que siempre no va a ser del mismo modo. Dependiendo la etapa de vida que estoy viviendo, la situación, la manera de estar en vela será diferente. Habrá momentos en los que esté con los ojos bien abiertos espontáneamente y otros, en los que tenga que hacer el esfuerzo para que no se me cierren, que necesite un ruido, una ayuda para no dormirme. Pero siempre, sin querer dormirme, deseando estar despierta para ser más consciente de su presencia cada día.

Él es el que me alienta, el que me moviliza tanto en los momentos buenos como en los flojos, es el que me da sentido y me mantiene en pie cada día.

Gracias, Señor, por darme cada día el impulso de mantenerme siempre despierta y en pie ante Ti. Gracias, por ser Tú mi aliento de cada día.

Textos para orar

Me levanto y alzo la cabeza

Señor,
a veces me invade la tristeza,
ante la monotonía de un pueblo que no avanza,
que no mejora o por lo menos no se palpa…
Pero me levanto y alzo la cabeza
porque me enseñas a ver avances
en la vida cotidiana,
en las sonrisas de personas
por la visita, por la escucha,
por la comida, por la ropa…
por la acogida realizada.

A veces me invade la angustia
por situaciones de dolor, de sufrimiento…
Pero me levanto y alzo la cabeza
con la perspectiva que me das
de ser solo un tiempo,
de darme la capacidad de afrontar el momento.

A veces me invade el cansancio
no sólo físico, sino también mental…
Pero me levanto y alzo la cabeza
ante tu comprensión, tu acogida, tus palabras:
«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados,
y yo os aliviaré.»

A veces me cuesta
o no puedo levantarme y alzar la cabeza…
Pero sé que vas a poner a alguien en mi camino
que me ayude a levantarme poco a poco
y a alzar mi cabeza con la esperanza
que me ayuda a ver pequeños signos de liberación.

Reflexiones, Textos para orar

Apariencia o sinceridad

En esta última semana litúrgica, el Evangelio de hoy comienza así: «En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.» (Lc 21, 5-6)

Sabemos que algún día «no quedará piedra sobre piedra» pero lo que más me llama ahora es que «ponderaban la belleza del templo».

Quitando el tema del arte de diferentes épocas que se ven en los diferentes templos y de los gustos personales, siento que podemos quedarnos en la apariencia exterior y olvidarnos de la realidad interior. Y no lo digo sólo desde el punto de vista de los edificios, sino de las personas que formamos el verdadero templo de la Iglesia.

Si nos preocupamos en nuestra apariencia nos engañamos a nosotros mismos y vamos destruyendo y tirando con antelación las piedras que forman -y formamos- el templo.

Creo que la verdadera preocupación debería ser vivir con sinceridad nuestra fe: reconociendo nuestros fallos y nuestros aciertos, nuestra riqueza y nuestra fragilidad; nuestro camino comenzado, no terminado.

Señor, que tu gracia nos ayude a ser piedras de verdadera calidad, de verdadera sinceridad, para formar el verdadero Templo que esté en pie hasta el último día.

Textos para orar

Me gusta tu Reino

Jesús, me gusta tu Reino.
Un Reino que no es de poder,
sino de servicio.
Que la herramienta no es la violencia,
sino el amor.
Que no es impuesto,
sino elegido,
que formamos parte de él con libertad.

Me gusta tu Reino,
en el que acoges a todos:
sanos, enfermos, discapacitados…;
pequeños, medianos, grandes…
de todas las edades;
de cualquier raza;
de cualquier país…

No nos pones ninguna etiqueta
como nosotros hacemos.
No pones ningún tipo de frontera u obstáculo,
sino puertas abiertas,
fuerza, impulso para seguir tus pasos.

Me gusta tu Reino,
que rompe todos nuestros esquemas…
Que tu corona terminó siendo de espinas
y tu trono, la Cruz…
Mas sigues en nosotros vivo,
sigues siendo nuestro Rey, nuestra Luz.