El ejemplo de Zaqueo creo que es bueno recordarlo en los momentos de bajón, de sentir gran peso por mi forma de ser, de ver casi sólo mi parte negativa.
Y es que él, a pesar de la barrera social que tenía por su trabajo y de la física por su baja estatura, «se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí» (Lc 19, 4). No se dejó vencer por lo negativo, sino que buscó algo que le diese la posibilidad de ver a Jesús.
No pone cuánto tiempo tuvo que esperar en aquel sitio para verle. Puede ser poco o mucho, dependiendo lo que considere un valor u otro. También a veces no es lo que sea, sino lo que sienta pues, cinco minutos exactos, se pueden hacer eternos.

Lo que está claro es que Zaqueo tuvo la paciencia de esperarlo en la higuera. Y para mí esa es la clave.
En medio de esos momentos desolados, donde me siento lejos de Él -aunque no sea cierto, pues nunca nos abandona-, puedo poner los medios para poder verle, en la capilla, la parroquia, en el lugar que me ayude a encontrarme con Él, sabiendo que tendré que esperar tiempo, que se me hará largo -pues ante las dificultades parece que va todo más lento-, pero con la esperanza de «verle de cerca» en algún momento, de sentir que levanta sus ojos para mirarme y llamarme. Vivir el presente con la esperanza del encuentro sencillo con Él, que me animará a seguirle y a ponerme en pie para continuar dando pasos, para continuar «creciendo».
Puedo subir a la rama de la higuera o de otro árbol o arbusto. Y si por casualidad me queda alta, sé que voy a tener la ayuda de alguien para poder hacerlo.
Reconozco que varias veces he subido y tendré que seguir subiendo, como humana que soy. Pero también sé que Él sigue pasando y estando en mi vida. Lo que tengo que hacer es poner los medios que me ayuden a verle en mi camino y escuchar más claro: «baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Gracias, Señor, por los encuentros vividos después de los momentos pesados; por los momentos que he podido escucharte con más claridad desde la higuera y han llegado a transformar poco a poco mi vida.







