«Tenéis que nacer de nuevo» (Jn 3, 7).
Eso nos dice Jesús. Y esto me trae una pregunta: ¿qué es nacer de nuevo?
Observando a Nicodemo, nacer de nuevo sería dejarme llevar por el soplo del Espíritu, confirmando mi fe en Jesús y no andando de noche para que no me vean, no escondiéndola.
Hay gente, como yo, que no esconde su fe pero ¿se deja -me dejo- llevar por el soplo del Espíritu? En mi caso, el hecho de ser religiosa y de haber respondido a una llamada con un carisma concreto, no quiere decir que no siga teniendo que dejarme llevar por Él, pues hay mucho modos de llevar a cabo la misión, de vivirla.
La pareja que se siente llamada al matrimonio, tampoco tiene su camino terminado, pues hay que seguir tomando decisiones.

Y así, cualquier persona cristiana, en la opción que haya hecho en su vida, respondiendo a su vocación, no lo tiene todo hecho. Sería necesario un renacer para vivir esa opción libremente y dejándose llevar por el Espíritu.
Reconozco que en momentos me encierro en lo que me siento segura y no me «suelto» a responder su llamada con otro tipo de compromisos que pueden ser soplo del Espíritu.
Perdóname, Señor, por las veces que voy a buscarte como Nicodemo, escondida, de noche, con miedo y ayúdame a renacer con el soplo del Espíritu, para poder responderte libremente.






