Reflexiones, Textos para orar

El leproso, el etiquetado

Hoy he leído el texto de Mc 1, 40, donde pone que un leproso se acerca a Jesús. Me he fijado que no dice el nombre de la persona, sino la enfermedad, la etiqueta que le han puesto. Y es que actualmente es algo que se sigue viviendo.

Algunas personas te etiquetan por tener alguna enfermedad o deficiencia, por ser homosexual, fea, tonta, inútil… según sus criterios.

La verdad que eso duele y hasta a veces hace que camines mirando al suelo, para no ver la cara de las personas que se ríen de ti, que te humillan, que se distancian por esa etiqueta.

Lo bueno que algunos tienen el coraje de ir donde personas que se compadecen de tu situación y no se alejan, sino todo lo contrario, extienden su mano y te tocan; te integran con el «rito», celebración, acto, encuentro informal adecuado del lugar.

Después de esta experiencia, después de sentirte acogida por alguien-aunque siga habiendo gente que te excluya-, ya no es lo mismo. Ya te atreves a mirar a la gente a la cara, hablarles, no quedarte callada de tu experiencia como persona acogida, aceptada, amada.

Gracias, Jesús, por amarme tal y como soy.

Textos para orar

Jesús libera

El Evangelio de Marcos (1, 21-28) habla de un hombre que tenía un espíritu inmundo y ese hombre, esa persona, podemos ser cualquiera de nosotros, puedo ser yo misma.

Cuando una persona actúa o enfoca su vida de un modo extraño a nuestra cultura, a veces la consideramos loca. Otras veces esa locura o espíritu inmundo es consecuencia de las dificultades que esté viviendo por diferentes motivos y del contexto, que no le ayuda nada, sino todo lo contrario. Por ejemplo: la gente que es humillada, discriminada, por padecer alguna enfermedad, ser gordo, extranjera, etc.

A la situación vivida por esta persona, le puedes sumar el hecho de reconocer a Jesús como «el Santo de Dios» y a la vez tenerle miedo, creer que va a acabar con ella misma, con su vida, porque depende mucho de la imagen que tenga de Dios; depende que su imagen sea de «Dios Castigador» -o derivados desde esa línea-, o de «Dios Misericordioso», «Dios Amor»…

Si alguien vive un momento fuerte, y tiene la experiencia del «contacto», del encuentro con Jesús, le rompe el esquema, la idea errónea que tenía le sale y después le transforma, le libera.

¿Te sientes identificado o identificada con alguna parte de esta experiencia? ¿Has vivido en algún momento algo similar?

Reflexiones, Textos para orar

Mi bautismo, tu bautismo

La vida pública de Jesús comienza poco después del bautizo (Mc 1, 9-11) y en el Evangelio de Marcos, unos versículos antes hay una frase de Juan Bautista: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias».

Con el vocabulario y gesto de su tiempo entiendo que su liderazgo -con todos los seguidores que tuvo- lo vivió desde la humildad, desde el servicio.

Hay gente que después de haber tenido una «alta» responsabilidad, le cuesta volver a «bajar», le cuesta pasar desapercibida, como una más del equipo de trabajo. Pero Juan Bautista supo hacerlo; en su época y su contexto fue un gran ejemplo.

Pocos versículos después aparece Jesús y cuando fue bautizado se oyó la voz que dijo: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

A las Hijas de la Cruz, casi automáticamente nos viene a la mente la frase de la Fundadora: «Tomo en serio el compromiso de mi bautismo». El bautizo se vive cada día, no es una celebración aislada, en un día concreto de mi vida, que sólo queda en fotografías.

Otra cosa es discernir cómo vivir ese compromiso.

Esto me impulsa a renovar ese bautismo que recibí, comprometiéndome a vivir cada día con un espíritu evangélico de amor, de sencillez, de servicio.

Y tú: ¿cómo lo harías? ¿A qué te llama ese compromiso bautismal?

Reflexiones, Textos para orar

Dios es amor (1Jn 4, 8)

A veces, cuando veo a la gente del barrio donde vivo, me viene la memoria de un encuentro bíblico que tuve hace ya unos años en otro lugar.

No recuerdo exactamente qué texto estábamos reflexionando. Lo que sí tengo claro es que hablaba del amor.

Una de las personas decía que a los cristianos se nos distingue por el amor. Y es cierto o, por lo menos, se nos debería ver contagiar el amor a toda la gente con la que nos relacionamos. Pero yo me preguntaba: ¿no hay gente que se considera atea, agnóstica o que ni se cuestiona la existencia de Dios, pero que de verdad su vida es un reflejo del amor de Dios?

En la Capilla donde estoy ahora, gente de la parroquia comenzó a hacer una olla popular para compartir la comida con gente carente del barrio y, si ha funcionado esa olla tanto tiempo, ha sido gracias a otras personas que ni se cuestionan la fe, pero que ven importante ayudar a la gente que no tiene cubierta sus necesidades básicas. En otros lugares esta misma ayuda se ha hecho, con la iniciativa de gente que no es de Iglesia.

Personalmente, esto me lleva a pensar varias cosas. Lo primero es que no debemos caer en creernos los mejores del mundo; hay mucha gente con un corazón generoso. Esto mismo me lleva a que, en esos corazones generosos, también está el de Dios -aunque no sea de modo «oficial»- y ellos mismos nos pueden enseñar el Evangelio del Amor, que es el reflejo de Dios, pues Dios es Amor.

Después de traer a la memoria este recuerdo, me viene un único deseo: ser un instrumento humilde y sencillo que comparta el amor de Dios.

Mensajes del Papa

Al servicio de la fraternidad – El Video del Papa

En este nuevo año que comienza el Santo Padre nos propone un nuevo desafío: ser más fraternos. “Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos”.¿Te animas a cultivar el diálogo y darte el espacio para conocer mejor a los demás? Súmate a esta iniciativa y pon en práctica la fraternidad. ¡Hazte eco del mensaje de Francisco compartiendo este video!

“Al rezar a Dios siguiendo a Jesús nos unimos como hermanos con los que rezan siguiendo otras culturas, otras tradiciones y otras creencias.

Somos hermanos que oramos.

La fraternidad nos lleva a abrirnos al Padre de todos y a ver en el otro un hermano, una hermana para compartir la vida o para sostenerse mutuamente, para amar, para conocer.

La Iglesia valora la acción de Dios en las demás religiones, sin olvidar que para nosotros cristianos la fuente de la dignidad humana y de la fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo.

Los creyentes debemos volver a nuestras fuentes y concentrarnos en lo que es esencial. Lo que es esencial de nuestra fe, la adoración a Dios y el amor al prójimo.

Recemos para que el Señor nos dé la gracia de vivir en plena fraternidad con los hermanos y hermanas de otra religión y no andar peleando, y rezando unos por otros, abriéndonos a todos”.

Reflexiones

Los Reyes Magos

Llega el día de los Reyes Magos y me trae el recuerdo de cuando era pequeña e iba a abrir los regalos, que siempre estaban con una tarjeta que ponía: «De parte del Rey Baltasar, para Amaia» y seguido el año.

Sí. La abuela sabía cuál era el Rey preferido de cada uno de nosotros.

No recuerdo si decíamos lo que nos gustaría. Lo que tengo claro es que nunca les enviamos ninguna carta -como en algunos sitios se hace ahora- para que supiesen lo que queríamos que nos regalasen.

¿A caso Jesús les pudo decir lo que él quería? ¿Una criatura que todavía no sabe ni hablar, como nosotros mismos cuando éramos bien pequeños?

A él le superon regalar lo que iba a necesitar en su vida.

Oro, que es el regalo típico que se obsequia a los reyes… y lo fue a su manera: Rey servidor, pues no vino a ser servido sino a servir.

Incienso, que se usaba en ordenanzas del sacerdocio.

Y la mirra, para cuando fuese embalsamado, pues iba a morir.

Es ciero que esos regalos fueron para «útiles» para su vida y… nosotros pensamos más para este año. Así que, en mi petición voy a hacer una modificación.

Voy a poner una hoja en blanco y voy a confiar al Rey Baltasar, que me envíe lo que crea conveniente para ayudarme a vivir este año con profundidad, con sentido y a superar las dificultades. La verdad, que no se lo pongo nada fácil pero, con el Niño Jesús acertaron y, lo mismo que cuando era pequeña tenía la confianza en que me iba a regalar algo que me iba a gustar, ahora le pongo esta otra confianza.

Así que, estoy esperando la respuesta de mi Rey preferido. Puede que sea también una hoja en blanco, que se vaya rellenando según van pasando los días. Pero esa hoja con su frase y su fecha, están llenas de la ilusión que todo ser humano le ayuda para vivir.

Reflexiones, Textos para orar

El encuentro con Jesús

Jesús se encuentra con Felipe (Jn 1, 43-51) y aquí no hay discursos ni explicaciones, sino que solo le dice: «Sígueme».

Después de tener la experiencia, intenta compartir a Natanael su fe, su certeza. Pero -como refleja este texto- muchas veces las palabras quedan cortas, no pueden convencer ni expresar todo lo que se siente, lo que se cree. Y Felipe, sin intentar darle más explicaciones le dice: «Ven y verás».

Y es que es cierto. Yo muchas veces digo que nuestro idioma, a pesar de la riqueza de cantidad de palabras para expresar lo que queremos, muchas veces se queda corto.

Hay experiencias que son inexpresables; que hay que vivirlas para comprenderlas. Y entre ellas, en muchas situaciones está la fe.

¿Cómo puedes convencer a alguien que cuando están reunidas dos o tres personas en nombre de Jesús, él está en medio? ¡Algunos hasta se te ríen a la cara!

La invitación al encuentro, en muchos momentos, es la mejor predicación. Y si se anima y tiene la gracia de vivir un encuentro con Jesús, ya nadie le tendrá que convencer de nada, sino que responderá como Natanael: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Gracias, Señor, por decirme: «Sígueme». Gracias, por cada encuentro que vivo contigo.

Reflexiones

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros

Para mí esa es la frase del día: «Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1, 14).

La Palabra -Jesús- que al hacerse carne tuvo que pasar el proceso de todo ser humano: de formarse en el vientre de su madre; de nacer; de crecer en sabiduría, en estatura y en gracia…

A la vez, su vida ha llegado hasta nosotros por medio de la Palabra, de la Biblia, donde nos comparte sus enseñanzas, sus Palabras.

Dios nos da su Palabra viva para iluminar y vivificar nuestra fe.

Que tu Palabra, Señor, sea mi luz, mi guía, mi fuente de crecimiento en sabiduría y gracia, en este año que estamos comenzando.

Reflexiones

Un año más

Estos días en mi cabeza me viene una canción de Mecano -grupo musical de la década de los ochenta-, especialmente el estribillo.

Y es que, cuando llega el último día del año, parece que miramos para atrás lo vivido, tanto lo bueno como lo malo.

Este año hay gente que ni lo quiere hacer, por las consecuencias del covid 19. Comprendo que hay mucha gente negativamente afectada: por haber sufrido la enfermedad no de un modo suave, sino fuerte; por haber fallecido algún ser querido; por haber perdido el empleo, el sustento con el que vivir con dignidad; por el aislamiento físico… y tanto otras consecuencias que hubiésemos preferido no vivir.

Pero, sin evadirnos de esa realidad, los que seguimos presentes hemos vivido también otras realidades. Por lo menos yo, medio de mis fragilidades y limitaciones -de las que he sido más consciente- me ha hecho valorar con más fuerza los pequeños gestos: las llamadas telefónicas; el acercar la comida al vecino, al abuelo, al hermano… Ha sido un tiempo de oración más intensa, hasta en los momentos que me costaba centrarme a causa de la inquietud interna, a veces inconsciente, pues por ahí también Dios me ha hablado. Ha sido tiempo de reflexión, de detenerme para profundizar en mi vida, en mi sentido, en mi llamada como cristiana, como religiosa Hija de la Cruz y cómo plasmarlo en mi vida cotidiana. Ha sido un tiempo para vivir más conscientemente y con más intensidad estos factores importantes de la vida.

Si no has tenido cinco minutos-y algo más- para hacer el balance de este año, aprovecha para hacerlo, viendo lo bueno y afrontando lo malo y aprendiendo de ello.

Algunos amigos ya lo han hecho y hasta me lo han compartido.

Siguiendo la letra de la canción digo adiós y pido a Dios que el año que viene, en vez de un millón puedan ser dos… gestos que reflejen su amor -lo último lo añado yo, aprovechando que en la canción no especifican qué le pide-.

Reflexiones, Textos para orar

Acción de gracias… como Ana

En el Evangelio de Lucas se nombra a una profetisa llamada Ana.

Sin centrarme en la palabra de profetisa, siendo mujer, me centro en la acción de gracias que ella daba a ese niño, que daba a Jesús. Y viniendo a mi vida, me viene también a mí una acción de gracias:

Gracias, Señor, por las personas que han formado y forman parte de mi vida, que como Ana, contagian la fe con sus palabras y su testimonio.

Gracias, por haberte encarnado, haberte hecho niño, haber vivido todo ese proceso de dependencia, de crecimiento en todos los sentidos, de discernimiento, de alegría y de tristeza, de esperanza y de angustia… Me siento comprendida por ti en cualquier momento que esté viviendo, especialmente en situaciones de dificultad.

¡Gracias, Señor, por estar con nosotros!