Textos para orar

El Espíritu del Señor está en mí

(Lc 4, 18-19)

El Espíritu del Señor está sobre mí
-o mejor dicho está en mí-.
Me ha enviado a compartir la Buena Noticia
allá donde esté y, de modo especial,
a los «pequeños y los pobres» de hoy,
a la gente enferma,
la necesitada no sólo materialmente,
sino también de escucha, de cariño… de amor,
a la gente que vive la soledad, el abandono,
la humillación por diferentes causas.

El Espíritu no está sólo en mí,
sino en todo ser humano.
Por ese motivo, me dejo evangelizar
por la gente a la que soy enviada.
Me evangelizan con su confianza,
con las preguntas que me hacen directa o indirectamente
al conocer su realidad,
con sus conversaciones y reflexiones…
Esa relación me hace vivir desde la profundidad
-que es lo contrario que la superficialidad-
y me cuestiona cuando me desvío de este camino.