A veces he oído decir la frase de: «Año Nuevo, Vida Nueva», pero no siempre estoy muy de acuerdo con ella.
Parece habitual que el último día del año y en los últimos segundos, queremos hacer una revisión y decir deseos y opciones para cumplir en el que vamos a comenzar. Sobre lo vivido, no opino nada pero sobre el futuro… podemos caer en decir cosas tan distantes de poderlas realizar, que en los primeros días del año ya perdemos la ilusión.
A la vez, da la impresión como que puede comenzar algo que no tiene nada que ver con lo vivido anteriormente. Mas hay que reconocer que eso es imposible, ya que la historia y la experiencia ella, nos va afectando. De un modo y otro nos hace pensar y nos motiva a optar por un camino y otro.
Sólo podría interpretar esa vida nueva, cuando coinciden con fechas de «cambios de proyectos», como cuando terminas unos estudios, te casas, tomas compromisos de opciones de vida… Pero eso no tiene que ser solo en esta fecha señalada pues, hasta algunas cosas como el terminar unos estudios, en el hemisferio norte es más normal que se terminen en la mitad del año.
De todos modos, reconozco que este año esa frase sí me toca, ya que, a pesar de no cambiar mi opción de vida -sigo siendo Hermana Hija de la Cruz- sí que cambio el modo de vivirlo, al cambiar no solo de comunidad, sino también de país.No voy a uno desconocido, sino que vuelvo al mío, vuelvo a España y hasta a una comunidad en la que ya estuve anteriormente. Mas, a pesar de todo, tiene razón un amigo jesuita: «Aunque regreses a un lugar en el que estuviste, seguro que será una experiencia nueva porque tampoco eres la misma después de estos años de misión en Argentina».
Así que quiero terminar, deseando un Año Nuevo y una Vida, que no sé si tiene que ser nueva, pero sí con una opción realizable, reconociendo que, a largo plazo, nuestra experiencia va siendo nueva, porque vamos cambiando.
¡Feliz Año 2026!