Reflexiones, Textos para orar

FELICES

Felices los humildes, porque son «grandes de corazón».
Felices los que tienen serenidad con la gente, capacidad de escucha, como la tiene el Señor.
Felices los que tienen sentimientos por ellos mismos y por los demás, porque una vida sin sentimientos es una vida fría, sin sentido.
Felices los que luchan por la justicia, con los medios que tienen a su alcance, a pesar de que sean pocos.
Felices los misericordiosos, los que perdonan, porque saben reconocer con más facilidad, la misericordia que tiene el Señor con todos.
Felices los que todo lo que hacen, lo hacen de corazón, con sinceridad, con empatía.
Felices los que hacen todo lo posible por crear un mundo de paz, que no es solo la ausencia de la guerra
Felices los que tienen que padecer dificultades y, a veces, hasta peligro, por ser fieles al amor de Dios, porque el Espíritu, que siempre está con ellos, les dará la fuerza, la esperanza y la alegría suficiente para superar los sufrimientos.

Reflexiones

DESPRENDERSE

«Dejaron las redes… Dejaron la barca…».

¡Qué cosa! Simón, Andrés, Santiago, Juan… fueron llamados por Jesús mas, para seguirle, tuvieron que dejar algo, tuvieron que desprenderse de algo. Y no de cualquier cosa, sino de lo que usaban todos los días para su trabajo matutino, o sea, ese despojo significaba un cambio total en su vida.

A la vez pienso que en diferentes momentos de su vida, tuvieron que desprenderse de otras cosas o/y personas importantes en su vida; tuvieron cambios en el modo de vivir ese seguimiento a Jesús, al hacerlo en otro lugar, con otra gente, en otras situaciones, siendo también otro modo de desprenderse. Ese «dejar» no tiene por qué ser sólo de cosas físicas pues, las redes y la barca abarca también todo su contexto, la gente con la que trabajaban, la rutina de todos los días ya bien aprendida.

Me hace recordar los cambios de proyectos y lugares en los que he estado que me hicieron desprenderme físicamente de compañeros y compañeras, amigos y amigas; de contexto la misión; de modo de llevarlo a cabo, al ser diferente la realidad del momento, la de las personas donde estoy, la de la parroquia, la congregación y hasta la mía.

¿Has dejado algo en algún momento para seguir a Jesús? ¿Has tenido cambios de compromisos que te han hecho desprenderte de de algo, de alguien? ¿De qué te tienes que despojar para poder responder hoy a la llamada de Jesús?

Reflexiones

HIJOS E HIJAS DE DIOS

Comienzo con unas preguntas que me hago al leer el prólogo del Evangelio de San Juan: ¿Cómo poder expresar lo inexpresable? ¿Cómo poder introducir la existencia del Creador y su encarnación? A la vez, ¿cómo expresar en estás pocas frases las diversas reacciones de la gente: creer en Él o no?

Lo que está claro es que somos libres en creerle o no, sin olvidar que, quienes tenemos la gracia de la fe, tenemos una fuerza -no me gusta mucho «poder» por cómo se puede interpretar- que nos ayuda a vivir de otro modo cada día: a hacerlo con profundidad, no desde la superficialidad; a darla sentido; a dejarnos crecer en el amor y en todo lo que eso deriva…

El ser hijos e hijas de Dios, nos hace pensar en el Padre: en lo que nos enseña, en el amor recíproco experimentado gracias a Él, en su misericordia.

Reconozco que ciertas cosas las repito y es que son el fundamento, por lo menos para mí.

Por eso mismo, quiero recibirle cada día en su casa. Quiero conocerlo y reconocerlo. Quiero vivir, con su gracia, el compromiso de se hija de Dios, hija suya.

Gracias, Señor, por hacerte presente en medio de nosotros.

Reflexiones

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

A veces he oído decir la frase de: «Año Nuevo, Vida Nueva», pero no siempre estoy muy de acuerdo con ella.

Parece habitual que el último día del año y en los últimos segundos, queremos hacer una revisión y decir deseos y opciones para cumplir en el que vamos a comenzar. Sobre lo vivido, no opino nada pero sobre el futuro… podemos caer en decir cosas tan distantes de poderlas realizar, que en los primeros días del año ya perdemos la ilusión.

A la vez, da la impresión como que puede comenzar algo que no tiene nada que ver con lo vivido anteriormente. Mas hay que reconocer que eso es imposible, ya que la historia y la experiencia ella, nos va afectando. De un modo y otro nos hace pensar y nos motiva a optar por un camino y otro.

Sólo podría interpretar esa vida nueva, cuando coinciden con fechas de «cambios de proyectos», como cuando terminas unos estudios, te casas, tomas compromisos de opciones de vida… Pero eso no tiene que ser solo en esta fecha señalada pues, hasta algunas cosas como el terminar unos estudios, en el hemisferio norte es más normal que se terminen en la mitad del año.

De todos modos, reconozco que este año esa frase sí me toca, ya que, a pesar de no cambiar mi opción de vida -sigo siendo Hermana Hija de la Cruz- sí que cambio el modo de vivirlo, al cambiar no solo de comunidad, sino también de país.No voy a uno desconocido, sino que vuelvo al mío, vuelvo a España y hasta a una comunidad en la que ya estuve anteriormente. Mas, a pesar de todo, tiene razón un amigo jesuita: «Aunque regreses a un lugar en el que estuviste, seguro que será una experiencia nueva porque tampoco eres la misma después de estos años de misión en Argentina».

Así que quiero terminar, deseando un Año Nuevo y una Vida, que no sé si tiene que ser nueva, pero sí con una opción realizable, reconociendo que, a largo plazo, nuestra experiencia va siendo nueva, porque vamos cambiando.

¡Feliz Año 2026!

Reflexiones, Textos para orar

DIOS CON NOSOTROS

En Adviento el evangelio suele ser repetido. Si nos damos cuenta, hace pocos días hemos leído este texto.

Esa insistencia creo que tiene su importancia y, para mí, en este momento es la frase: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo,y le pondrán por nombre Emanuel,que traducido significa: Dios con nosotros»(Mt 1, 23).

O sea, con ese nombre insiste que Dios está con nosotros; no nos abandona. El problema es que lo queremos ver en Algo o Alguien sobre natural, «omnipotente», y no sé si se puede llegar a decir: algo «evidente», que nos facilite su presencia. Y resulta que se acerca a nosotros en un niño recién nacido, indefenso, dependiente; en alguien tan «común» que cuesta reconocerlo.

En momentos, sin ser sólo en este tiempo litúrgico, me pregunto dónde, cuándo y cómo se me ha hecho presente en un día o acontecimiento vivido, ya que él sigue formando parte de mi historia, de nuestra historia.

Gracias, Señor, por acercarte a nosotros… por estar con nosotros.