Reflexiones

HIJOS E HIJAS DE DIOS

Comienzo con unas preguntas que me hago al leer el prólogo del Evangelio de San Juan: ¿Cómo poder expresar lo inexpresable? ¿Cómo poder introducir la existencia del Creador y su encarnación? A la vez, ¿cómo expresar en estás pocas frases las diversas reacciones de la gente: creer en Él o no?

Lo que está claro es que somos libres en creerle o no, sin olvidar que, quienes tenemos la gracia de la fe, tenemos una fuerza -no me gusta mucho «poder» por cómo se puede interpretar- que nos ayuda a vivir de otro modo cada día: a hacerlo con profundidad, no desde la superficialidad; a darla sentido; a dejarnos crecer en el amor y en todo lo que eso deriva…

El ser hijos e hijas de Dios, nos hace pensar en el Padre: en lo que nos enseña, en el amor recíproco experimentado gracias a Él, en su misericordia.

Reconozco que ciertas cosas las repito y es que son el fundamento, por lo menos para mí.

Por eso mismo, quiero recibirle cada día en su casa. Quiero conocerlo y reconocerlo. Quiero vivir, con su gracia, el compromiso de se hija de Dios, hija suya.

Gracias, Señor, por hacerte presente en medio de nosotros.

Reflexiones

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

A veces he oído decir la frase de: «Año Nuevo, Vida Nueva», pero no siempre estoy muy de acuerdo con ella.

Parece habitual que el último día del año y en los últimos segundos, queremos hacer una revisión y decir deseos y opciones para cumplir en el que vamos a comenzar. Sobre lo vivido, no opino nada pero sobre el futuro… podemos caer en decir cosas tan distantes de poderlas realizar, que en los primeros días del año ya perdemos la ilusión.

A la vez, da la impresión como que puede comenzar algo que no tiene nada que ver con lo vivido anteriormente. Mas hay que reconocer que eso es imposible, ya que la historia y la experiencia ella, nos va afectando. De un modo y otro nos hace pensar y nos motiva a optar por un camino y otro.

Sólo podría interpretar esa vida nueva, cuando coinciden con fechas de «cambios de proyectos», como cuando terminas unos estudios, te casas, tomas compromisos de opciones de vida… Pero eso no tiene que ser solo en esta fecha señalada pues, hasta algunas cosas como el terminar unos estudios, en el hemisferio norte es más normal que se terminen en la mitad del año.

De todos modos, reconozco que este año esa frase sí me toca, ya que, a pesar de no cambiar mi opción de vida -sigo siendo Hermana Hija de la Cruz- sí que cambio el modo de vivirlo, al cambiar no solo de comunidad, sino también de país.No voy a uno desconocido, sino que vuelvo al mío, vuelvo a España y hasta a una comunidad en la que ya estuve anteriormente. Mas, a pesar de todo, tiene razón un amigo jesuita: «Aunque regreses a un lugar en el que estuviste, seguro que será una experiencia nueva porque tampoco eres la misma después de estos años de misión en Argentina».

Así que quiero terminar, deseando un Año Nuevo y una Vida, que no sé si tiene que ser nueva, pero sí con una opción realizable, reconociendo que, a largo plazo, nuestra experiencia va siendo nueva, porque vamos cambiando.

¡Feliz Año 2026!