Jesús no dice cualquier cosa, ya que, «permanecer en su amor» (Jn 15, 9), es vivir un amor sin fronteras de todo tipo, fronteras físicas y sociales, fronteras que pueden llegar a humillar y hasta matar. Es vivir un amor que dignifica a las personas con quien lo comparte, con quien lo vive; les da aliento, alegría, esperanza… Es vivir un amor sin límite, un amor que arriesga su vida, que da la vida, que entrega su vida.

Y permanecer quiere decir comprometerse, vivirlo en momentos buenos y malos, fáciles y difíciles, esperados e inesperados, alegres y tristes, con fuerza y con cansancio… ser constante pase lo que pase.
«Permaneced en mi amor», son cuatro palabras que unidas tienen mucha fuerza.
Mi deseo y el deseo de mucha gente es vivir estas palabras. Muchas personas nos sentimos llamadas, estimuladas, impulsadas a vivirlas, a pesar de nuestras caídas y momentos de conflicto, de apuro, de dificultad.
Señor, gracias por contagiarnos tu amor; por motivarnos y ayudarnos a permanecer en él. Gracias por darnos la oportunidad de que nuestra alegría llegue a plenitud.








