Reflexiones, Textos para orar

¿QUÉ ME MOTIVA?

La parábola del buen samaritano me cuestiona.

¿Cuál es mi verdadera motivación para seguir a Jesús? ¿«Alcanzar la vida eterna»? ¿O es el resultado de un amor recíproco, de sentirme amada por Dios y por la gente y querer responderles?

Si mi motivación fuese la nombrada por el maestro de la ley, no sentiría ninguna compasión por el hombre herido, ya que sólo lo cumplo por mí misma, por beneficio propio. En cambio, si fuese el amor, eso me llevaría a la compasión que me impulsa a ayudar dentro de mis posibilidades y hasta con la de otras personas mucho más anónimas que también colaboran, como hizo en este caso el posadero.

Señor, contágiame tu compasión, ayúdame a crecer en la compasión.