Reflexiones

TU MENSAJE DE PAZ

«¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz!» (Lc 19, 42)

Ante la falta de comprensión o/y aceptación del mensaje de paz, Jesús llora. Sabe las consecuencias de esos ambientes donde no se viven las responsabilidades como servicio, sino como poder; donde la humillación y marginación de ciertas personas puede estar hasta justificado…

Esos días desastrosos que dijo que vendrían son consecuencia de la ausencia del amor que él predicaba. El amor lleva a la compasión, a la paz, y su ausencia, a todo lo contrario.

A pesar de saber las consecuencias violentas y desastrosas como consecuencia de la política que se vivía, y de sentir tristeza por esa realidad, él no «tiró la toalla» y siguió compartiendo su mensaje. Muchas otras personas, tanto en momentos tranquilos como violentos, siguieron transmitiéndolo.

Ahora, que parece que estamos retrocediendo humanamente hablando, a pesar de nuestras lágrimas ante la impotencia de no poder parar la violencia, las guerras que parece que nunca terminan, la trata de personas… podemos seguir compartiendo su mensaje. Y, a la vez, recordar en esos momentos que estamos invadidos por la desesperación ante la realidad, que Jesús nos comprende.

Señor, danos la gracia necesaria para seguir compartiendo tu mensaje de paz.

Reflexiones, Textos para orar

Tu Paz

«Cuando entréis en una casa, decid primero: Paz a esta casa.» (Lc 10, 5)

Esa es la clave para tener un verdadero encuentro con otra persona: compartir esa paz… que no se dice con la boca, sino que se expresa en la mirada.

Esa mirada natural -no forzada-, con sentimientos -no fría-, con interés por la persona a quien mira -con empatía-, con actitud de escucha…

Esa mirada natural que en momentos, rompe las fronteras de los modos de expresarse -no sólo los idiomas- y, a pesar de no entenderse, busca todos los medios de comprender al otro, de comprenderse entre ellos.

Esa mirada natural que rompe las «máscaras de protección» creadas con el tiempo -a veces, por situaciones difíciles- y nos libera por dentro.

Esa mirada natural que, aunque cueste mantenerla largo tiempo cara a cara, y casi automáticamente, de vez en cuando se desvíe, sabemos que sigue y que es un modo de llevar la Paz a esa persona, a esa casa.

Esa mirada natural -que sale de dentro-, esa paz… que no tiene palabras…

Señor, deseo que sepamos llevar y compartir tu Paz.