Muchas veces, al leer el evangelio de Lc 17, 11-19, me he quedado en el agradecimiento del samaritano a Jesús, por haberle curado. Pero hoy el punto de referencia para mí ha sido diferente.
Ese «se pararon a lo lejos», me ha hecho pensar en esa ley de distancia, de no poder tocar a esa gente impura. Es cierto que ante la ignorancia de aquella época -pues hasta una soriasis, se consideraba lepra- y el miedo al contagio, la ausencia del contacto físico evitaba el contagio. A la vez me viene ese peso social, esa exclusión por el pecado, que era la respuesta al «por qué» que tantas veces se preguntaban -y nos preguntamos- en diferentes situaciones, como es en este caso la enfermedad.
Volviendo a leer la frase -con parte de mi rebeldía- me pregunto: ¿por qué quisieron seguir guardando esa distancia? En momentos, ¿la gente no va en contra de la Ley? ¿La hemorroísa no toca la ropa de Jesús? O siguiendo este mismo texto de Evangelio ¿por qué no le dieron las gracias a Jesús los otros nueve leprosos, tras haberse curado? ¿Fueron conscientes de su «sanación»?
Si lo traigo a diferentes situaciones actuales, añadiría una pregunta más: ¿prefiero seguir siendo víctima, para seguir teniendo cierto protagonismo o/y evitarme ciertas responsabilidades? ¿Prefiero seguir buscando enfermedades en mi cuerpo y evitar compromisos hacia los demás? ¿Me ciego y desespero en lo que no puedo -o no podemos- y no miro las capacidades, dones, posibilidades?
Algunas personas cuando conversas con ellas siempre te hablan de enfermedades o dificultades de todo tipo, y cuando les pones una salida, les informas de diferentes apoyos, etc. también tienen dificultades para esas ayudas o, simplemente pasan de largo, no van. Se han «acomodado» en ese rol y les cuesta salir.
Quien acepta la curación y la reconoce, vuelve donde Jesús, se siente impulsado a acercarse a Él y agradecerle su Palabra.
¿Te dejas sanar por Jesús en diferentes situaciones?
#evangelio
#reflexión
#dejarsesanar
#agradeceraDios