Y… es verdad.

Es verdad que
a pesar se seguirte
-o por lo menos intentarlo-,
a pesar de ser tú mi camino,
y del tiempo transcurrido en él,
en momentos me pierdo
entre los atajos que a veces encuentro
y me desvían.
Entre las diferentes rutas
por las que puedo optar en un punto concreto,
a veces no sé cuál es el correcto.
En tantos rostros que se me cruzan
en el trayecto diario,
hay días que me cuesta reconocerte.
Mas siempre vienes a mi reencuentro,
para volverme a llevar a Ti.
Tú eres quien me orienta,
o sea, el Camino.
Tú que eres en quien creo,
porque eres la Verdad.
Tú que das sentido a mi vida,
porque eres la Vida.
Tú eres el Camino verdadero,
el camino de Verdad,
que me lleva a la Vida.

