Gracias a la constancia de mi fe,
me agarro a la esperanza de un mundo mejor,
más humano,
en medio de la violencia que se vive,
no sólo en los países que sufren la calamidad de la guerra.
Gracias a la constancia de la fe,
saco coraje para levantarme y dar un sentido a cada día,
también en los momentos de tristeza,
de incertidumbre, de angustia…
Gracias a la constancia de la fe,
sigo queriendo vivir el amor,
especialmente con gente que tiene diferentes necesidades,
a pesar de la mentira de algunas personas.
Gracias a la constancia de la fe,
sigo creyendo en Ti,
a pesar de tantas críticas en algunos ambientes.

Gracias a Ti, mi vida tiene sentido,
Tú eres mi sentido y hace que sea constante pues,
sé que en cada momento de la vida,
fuerte o frágil,
Tú estás conmigo.
Eso me salva;
eso me libera.




